Leticia Vargas Galaz
Diseño gráfico, dirección de arte e identidad. Monterrey, México.
Un espacio para conocer, escuchar y comprender el cuerpo — sin lenguaje clínico y sin prisa.
Inara no es una marca médica. Es un ecosistema de acompañamiento para transitar las fluctuaciones hormonales desde lo físico, lo emocional y lo cognitivo.
The Question
La salud hormonal se explica casi siempre en lenguaje médico: preciso, pero distante. Frente a esa distancia, muchas mujeres terminan buscando respuestas en redes sociales, donde la información llega fragmentada, contradictoria y sin contexto.
El resultado no es ignorancia. Es duda. Duda sobre si el dolor es normal, si los cambios de ánimo tienen explicación, si el cansancio tiene sentido.
¿Cómo transformar la manera en que las mujeres se relacionan con la información sobre su salud hormonal?

No falta información. Falta una forma humana de entenderla.
Understanding the Body
La investigación —documental, encuestas y entrevistas con especialistas— apuntó a lo mismo desde ángulos distintos: el problema no es el acceso a los datos, sino la traducción. Falta el puente entre el dato y la vida diaria.
De ahí salieron los cuatro obstáculos que el sistema tenía que desarmar: el dolor normalizado, la saturación digital, los mensajes contradictorios y la invalidación de lo que se siente.
Inner Care
El autocuidado como una práctica de conexión, no de corrección.
Inner Care es el hilo que atraviesa todo: mirar hacia adentro con curiosidad en vez de con sospecha. La marca no diagnostica ni corrige — acompaña, valida primero y explica después.
Building the Identity
Naming. Inara viene de la idea de luz interior. El apellido Inner Care aterriza la promesa sin volverla clínica: cuidado hacia adentro.
Logotipo. Una manuscrita monolineal, escrita en minúsculas. La minúscula baja el tono de autoridad; el trazo continuo sugiere proceso y no diagnóstico. El isotipo —una figura vegetal contenida— aparece como sello discreto en cada pieza.

Tonos tierra y rosas apagados. Ningún color satura: la paleta acompaña la lectura en vez de competir con ella.


Seis formas de acompañar
La experiencia hormonal no ocurre en un solo lugar. Ocurre en el cuerpo, en la rutina, en la conversación y en la búsqueda nocturna de respuestas. El sistema se ramifica para estar donde ella ya está.
Touch, Teach, Tools
Conectar emocionalmente. Validar lo que se siente antes de explicarlo.
Traducir la información a un lenguaje comprensible y sin jerarquía.
Dar herramientas para aplicar ese conocimiento en la vida diaria.
El sistema en las manos
El journal es el corazón: un espacio para registrar energía, descanso, síntomas y emociones. La retícula guía sin encerrar — hay estructura, pero también blanco donde no hay nada que responder.




Si el journal acompaña el presente, el libro de historia médica familiar guarda la memoria del cuerpo: antecedentes, patrones, estudios y tratamientos, propios y heredados.
Entender el cuerpo de una mujer no siempre empieza en ella misma.



Lo digital valida y conversa; lo objetual hace que el sistema exista fuera de la pantalla. Algo que se toca, se abre, se escribe y se sostiene.
Cómo se siente Inara
No fotografiamos síntomas: fotografiamos personas. Luz natural, tonos cálidos, encuadres cercanos y algo de movimiento, porque el cuerpo no es estático ni posa.

La protagonista no es la marca: es la mujer que intenta entender su cuerpo.
Diseño estratégico, identidad y sistema editorial
Universidad de Monterrey
Leticia Vargas Galaz · Rebecca Llano · Diana Boylan

Where the Cloud Comes Down
Un intercambio en Australia terminó aquí, con un grupo de amigos y una meta que nos pusimos juntos: cruzar los veintiún kilómetros en un día.


El paisaje es inmenso. Las personas son pequeñas. La experiencia es compartida.




Arriba el silencio era otra cosa. El viento tapaba todo lo demás.

Las nubes lenticulares sobre el Tongariro. El mar de nubes cayendo sobre el valle. Eso se repitió todo el día y le dio nombre al ensayo.


Mis amigos aparecen diminutos. Sirven de escala, pero no son escala: son con quienes estuve ahí.

Ensayo fotográfico · Once fotografías
Canon EOS, EF-S 18-135mm
Leticia Vargas Galaz
Leticia Vargas Galaz
Diseñadora gráfica por la Universidad de Monterrey. Trabajo en dirección de arte, identidad, diseño editorial y diseño de experiencia, y la fotografía atraviesa casi todo lo que hago.
El diseño nace de la sensibilidad hacia el mundo y hacia los demás. Sin la capacidad de ver lo que pasa alrededor, no puedes crear algo que funcione.
Estudié un periodo de intercambio en Swinburne University, en Melbourne, y tomé un curso de identidad dinámica con Henk van Assen, director de la escuela de arte de Yale, en Nueva York. En 2025 fui la única diseñadora gráfica en un equipo de diseñadores industriales en un workshop de FAENA para el festival Akamba de José Cuervo.

Un negocio cotidiano en un muro cualquiera.
Llevas algo contigo.
Lo dejas por un momento.
Y vuelves diferente.

Una tintorería es un lugar de cuidado y transformación: dejas algo, se atiende, y regresa distinto. Tomamos esa lógica y la trasladamos a la noche.
Durante el día cargamos expectativas, etiquetas y formas de comportarnos que muchas veces no elegimos. Tintorería imagina un lugar donde, por unas horas, podemos dejarlas afuera.
La transformación no ocurre únicamente en el espacio. Ocurre en quien entra.

El sistema visual
Tintorería construye un contraste entre dos universos: lo cotidiano y lo nocturno.
La identidad toma códigos asociados a una tintorería —papelería, etiquetas, tickets, un lenguaje funcional— y los lleva a una experiencia de restaurante y vida nocturna.
El papel, las etiquetas, los códigos cotidianos. El punto de partida.
La dimensión intensa, sofisticada y nocturna del sistema.
Chantal aporta la dimensión expresiva y contrasta con el lenguaje funcional de tickets y papelería, construyendo la convivencia entre los dos mundos.

Los tickets
Una tintorería entrega un comprobante para reclamar lo que se dejó. Tomamos esa lógica como material de identidad: numeraciones, etiquetas y comprobantes se convierten en el lenguaje visual de la marca.


Materialidad





Hicimos la marca imprimiendo con comida.
Cada mancha del sistema es una huella real: alimentos entintados y estampados a mano sobre papel. Cítricos, cebolla, semillas. Nada del patrón es digital.


Una agencia de branding gastronómico inventada desde cero, incluida su estructura interna y sus puestos, como parte del ejercicio.
Umami es el quinto sabor: el que se reconoce de inmediato y cuesta nombrar.

UMAMI en Chantal Bold Italic, con la bajada mesa creativa en Poppins y tracking amplio. Caja de 1 cm, resguardo de .75 cm arriba y abajo, separación de 1.5 cm entre letras. El isotipo —la U dentro de un círculo— resuelve gorra, sello y aplicaciones pequeñas.
porque siempre hay un sabor que falta
Cada forma, un mismo sabor visual.
La escala de personalidad no es un degradado digital: es la misma huella estampada con más y menos tinta. Distante o cercano, pretencioso o genuino, formal o casual.
Haze de fondo, coal para texto, y toast, butter, olive y ash como acentos. Toast y ash nunca conviven en grande: pelean.
Rian Hughes. Formas fluidas y orgánicas, sin minúsculas: fuerza y uniformidad. Logotipo y títulos.
Indian Type Foundry. Estructura geométrica y legibilidad. Texto corrido y materiales digitales.
Cada interacción también tiene sabor.





Identidad de marca · Agencia conceptual
Estampado manual con alimentos entintados
Leticia Vargas Galaz · Rebecca Llano · Diana Boylan
Fotografía: Rebecca Llano
Mujeres que viven su ciclo cada mes no sabían que tiene cuatro fases.



Cada estación explicaba qué ocurre en el cuerpo durante esa etapa, con recomendaciones de actividades y alimentación que la participante podía arrancar y llevarse.
Menstrual
El cuerpo descansa y se reinicia. La estación abría el recorrido con el color de cierre del sistema.

Folicular
La energía sube. Las recomendaciones acompañaban ese arranque con movimiento y alimentación.

Ovulatoria
El punto más alto del ciclo. Aquí las tarjetas hablaban de energía, claridad y presencia.

Lútea
La bajada. La estación cerraba el ciclo con recomendaciones de descanso y ajuste.



Cada persona salía con un sobre construido por ella misma.
La experiencia terminaba, pero la información se iba con ella.
Después de entender el ciclo, la última interacción era con la persona que lo vive.


Las fotografías tomadas ahí permitían participar en un giveaway con emprendimientos y estudios de ejercicio, y extendieron la experiencia fuera del campus.

Se acercaron hombres. Algunos venían pensando en sus novias, hermanas o mamás, buscando entender lo que ellas viven.
La experiencia no solo generó conocimiento: generó empatía.
Convertimos el ciclo en un recorrido.
Cuatro estaciones en vez de toda la información al mismo tiempo. Avanzar fase por fase transformó un tema complejo en algo claro y fácil de recorrer.
Diseñamos información que podía elegirse y llevarse.
Las recomendaciones no se quedaban en la instalación: cada participante arrancaba las tiras que quería y construía su propio sobre.
Cerramos el recorrido mirando hacia una misma.
El espejo como punto final: una pausa después de aprender sobre el cuerpo, y un cierre simbólico que además hizo circular la experiencia fuera de la instalación.
Dos años después, la misma pregunta se volvió un sistema.
OWN fue el primer proyecto donde empezamos a cuestionar cómo se comunica la salud hormonal. Ahí descubrimos que el problema no era solo la falta de información: muchas participantes convivían con su ciclo cada mes sin herramientas para entenderlo.
Pero la experiencia duraba un día. El acompañamiento terminaba al salir de la instalación.
OWN abrió la conversación. Inara la convierte en práctica cotidiana.
Diseño de experiencia · Proyecto conceptual
Universidad de Monterrey · Activación de un día
Leticia Vargas Galaz · Rebecca Llano · Diana Boylan
Uno de los pocos parques privados de Nueva York: un jardín que casi nadie puede pisar y cualquiera puede mirar.
La marca no es un logotipo: es una regla. Seis estados del mismo módulo.

Cuatro barras, banda de anillos, puntas de lanza. Las proporciones se fijan una vez y no se ajustan entre variantes.
La estructura permanece.
El jardín cambia.







Ninguna aplicación repite la misma combinación. La estructura se reconoce antes que el ornamento.


Manhattan's quiet paradox
Identidad dinámica · Nueva York
Diseño e identidad: Leticia Vargas Galaz
Proyecto individual
Curso con Henk van Assen
Yale School of Art, Nueva York, 2025
José Cuervo
Dos estructuras para el festival: una columna y un domo, con el maguey como forma de partida. La columna en tres variantes —natural, agua y fuego— y el domo como un volumen cerrado que se abre por la luz.
El maguey traducido a arquitectura efímera. La columna abstrae la penca; el domo abstrae la piña.
La geometría permanece igual en las tres variantes de la columna. Lo que cambia es el tratamiento cromático: natural, agua y fuego.


Un volumen cerrado que se abre por la luz. La estructura contiene y transforma: luz, aroma y calor.






- Perfil PTR de 2"
- Tela lycra
- Tiras LED
- Placa de acero
- Difusor
- MDF
Bajé el concepto desde cero y dirigí creativamente a un equipo de diez diseñadores industriales. Fui la única diseñadora gráfica del equipo. También gestioné los presupuestos de materiales para evaluar la viabilidad de construcción de las estructuras.
Se presentó al cliente.
No se construyó: el presupuesto no alcanzó.
Diseño de experiencia y arquitectura efímera · Cliente real
Workshop FAENA × UDEM · Tequila, Jalisco · Dos semanas
Equipo: aproximadamente 10 diseñadores industriales
Leticia Vargas Galaz — única diseñadora gráfica del equipo
Bajada de concepto, dirección creativa y gestión de presupuestos
Publicación autorizada por FAENA